martes, 10 de abril de 2012

Créase o no


Todos alguna vez sufrimos, nos angustiamos y creemos que nuestros problemas son y serán los más interesantes.
Creemos y con eso basta. No importa qué tan lejos esté de la realidad. No existe una realidad por fuera de lo que creamos.
Y hoy estaba creyendo en ese dolor.
Después de vivir 90 días en un vaivén de tristeza y autocompasión. De cólera y amor propio, había caído en lo más bajo de esta tierra: estaba creyendo que mi vida se desmoronaba. Y así como lo creí, lo cree.
Hoy existe, es grande y pesada. Es una bola que va juntando cada basurita que se encuentra en su camino y se la lleva consigo. Porque todo lo que pisa es basurita. Y dejó de creer en las buenas noticias. 
Hoy extraño a mis abuelos, a mi infancia, a la nena que fui. A tener todo por delante, a mi novio, a mis proyectos, a mis futuros hijos.
De repente hoy, dejé de sentir eso que nos mantiene vivos. Y se me llenaron los pulmones, el corazón y cada órgano de mi vida con dolor.
Y aunque nunca tuve realmente nada, hoy cree la sensación de perderlo todo.