viernes, 28 de marzo de 2014

Contagio

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Nadie te dijo nunca que sientas lo que el otro siente, ni que sufras a la par, ni que te reflejes en alguien. Pero al contrario de las demandas, las cosas que nadie pide son aquellas que más nos gusta hacer.

La vida está para andarla y exprimirla toda. Pero a veces aprender al lado de María podía ser un poco duro. O grande. O increíble.


María había logrado hacer llorar a María, unas 88 veces.


La primera mitad de los llantos habían sido provocados por peleas de ropa, de escuchas, de enojos. Los otros 44 en cambio, eran tan fuertes y emotivos, que ambas Marías habían decidido tratar de no crearlos más. Estaban convencidas de que si lloraban a la vez una por la otra, se desintegrarían.


Entonces cada vez que una cantaba, la otra María lloraba desde el público. Y a veces cuando una necesitaba un abrazo, la otra iba a darle una vuelta al perro.


Cualquier cosa era buena.  

Porque al contrario de desaparecer en cada ridículo encuentro, este par de Marías se hacía cada vez más grande.


lunes, 10 de marzo de 2014

La Espera

Faltaban todavía 79 minutos para que la receta de su suegra por fin se haga. El horno, estaba repleto de una masa blanda que parecía tener un poco de vida.

-Esto está temblando, Alicia! Es normal que haga eso?


Que te cases y tengas hijos es normal. El resto pasa a una masa blanda, inconsistente, donde no se sabe cuándo estará bien ni cuánto hay que esperar para que la estúpida receta funcione.

viernes, 18 de mayo de 2012

La entrada es gratuita

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Creamos una mascota, un peinado, un color de uñas. Nos maquillamos y armamos un lindo día.
Creamos la tristeza, la nostalgia y recurrimos a ella cada vez que no tenemos algo mejor que hacer.
Nos quedamos con la melancolía y le ponemos entusiasmo en ese papel.
Y a veces, días como hoy, tenemos ganas de pensar un poco en eso.
Mirar por el retrovisor al tipo de atrás, a la señora que charla en la vereda y al pibe que se sienta en la esquina de la biblioteca a esperar que llegue algo inesperado.
El perro de al lado hace un ruido insoportable y aunque arreglé una lámpara vieja, quemé dos lamparitas en 3 segundos.
Antes, esas cosas me pasaban.  Ahora solo pasan, y eso es lo más lindo que aprendí desde que solté una mano que pensé que me iba a acompañar toda la vida.

No hay nada que soltar, las cosas están ahí para verlas y sentirlas.
¿Quién tiene boletos para la feria?

lunes, 23 de abril de 2012

Balance

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Tenía una pareja, una gata y muchas plantas. La gata se quedó con mis viejos, mi pareja se fue y las plantas se multiplican en mi patio. Digamos que perder, no perdí nada.

martes, 10 de abril de 2012

Créase o no


Todos alguna vez sufrimos, nos angustiamos y creemos que nuestros problemas son y serán los más interesantes.
Creemos y con eso basta. No importa qué tan lejos esté de la realidad. No existe una realidad por fuera de lo que creamos.
Y hoy estaba creyendo en ese dolor.
Después de vivir 90 días en un vaivén de tristeza y autocompasión. De cólera y amor propio, había caído en lo más bajo de esta tierra: estaba creyendo que mi vida se desmoronaba. Y así como lo creí, lo cree.
Hoy existe, es grande y pesada. Es una bola que va juntando cada basurita que se encuentra en su camino y se la lleva consigo. Porque todo lo que pisa es basurita. Y dejó de creer en las buenas noticias. 
Hoy extraño a mis abuelos, a mi infancia, a la nena que fui. A tener todo por delante, a mi novio, a mis proyectos, a mis futuros hijos.
De repente hoy, dejé de sentir eso que nos mantiene vivos. Y se me llenaron los pulmones, el corazón y cada órgano de mi vida con dolor.
Y aunque nunca tuve realmente nada, hoy cree la sensación de perderlo todo.

viernes, 13 de mayo de 2011

Aquellas visitas que nadie quiere ver


Como se da una bofetada en la cara, al igual que como se siente un golpe inesperado. Cuando Angélica creía que todo iba bien, las cosas se tornaban de otra forma.
Bastaba con que al fin suspirara de alivio y felicidad, para que otra vez, la vuelta empiece a girar. Y así una y otra y otra vez más por las dudas.
Nunca hay que creer que las cosas están dadas. Que uno nació para algo y no para otra cosa. Nunca se sabe cuándo se empieza a girar y mucho menos cuando es el momento de quedarnos quietos.
Es probable que todo lo que crea Angélica cierto, sea falso. Que todo lo que siempre dio por sentado no exista y se burlen de ella todos aquellos que la ven de lejos.
“Estoy repleta de amigos”, “voy a estar sola toda la vida” o el solo hecho de pensar que estamos en lo correcto ya es falso. Porque no hay correcto. Ni amigos, ni amores, ni días, que puedan hacer feliz a quien vive en una mentira.
Por eso nadie suspiraba de alegría junto a Angélica. Porque a los egos les gusta sentirse indispensables y sanadores. Por eso es difícil notar ausencias en los funerales.
Ahí les encanta estar. 
Como Angélica no puede soportar aquel alivio que tanta soledad le trae, cada tanto prefiere volver a hacer girar la ruleta, elegir alguna desgracia, preparar una torta y esperar que la fila de insensata compañía le toquen la puerta.

sábado, 5 de febrero de 2011

La casa de Habana y Zamudio


Sinceramente en esa casa, siempre había algo que limpiar.
El día me empezaba temprano: trapos, baldes, escobas y un millón de productos para pulir, lustrar y lijar.
Al llegar la noche, la luz se iba junto a la capacidad de mis ojos de ver alguna que otra pelusa más.
Sábanas impecables, alfombras perfumadas y una lista imperdonable de mil cosas que debe hacer una mujer, para ser mujer.
Durante la semana me asignaba las tareas hasta lograr que nadie sepa quién vivía en esa casa.
Un día quedé mirando el polvo que se había acumulado en el borde de la ventana por horas. Perdí con eso mi rutina. Y cuando llegó la noche ya era tarde, y en mi casa comenzaron a verse mis horribles huellas. Indefectiblemente había que hacerse cargo: yo había estado ahí.
Hay lugares que se mantienen con nuestras marcas, esperando que volvamos para atraparnos otra vez.
Hay casas que no se limpian con nada. Mientras sigamos ahí.